Nuestro trabajo

Son verdaderamente monjes cuando viven del trabajo de sus manos” 

(R.B. 48,8)

La Regla de San Benito fija con precisión las horas en que los monjes “se dedicarán a cosas divinas” y las horas en que harán “los trabajos necesarios”. Estos trabajos son numerosos en un monasterio.

En nuestros quehaceres y tareas, complejos o humildes, nuestra vida se enriquece, despertando el sentido del esfuerzo, de la solidaridad, la creatividad y el gusto por las cosas bien hechas.

El trabajo por su misma naturaleza, nos acerca más estrechamente a Dios. Una dificultad, un problema, no es una ocasión de tropiezo, sino un escalón en nuestro camino hacia Dios.

En su encíclica “Fulgens radiatur” Pío XII señaló que “una de las mayores contribuciones de San Benito a la humanidad consiste en dignificar el trabajo”

Durante muchos años, la Comunidad benedictina de este Monasterio se dedicó de manera especial a la confección y bordado de ornamentos, así como la restauración de tapices. Una tarea en la que las hermanas de esta comunidad han trabajado hasta hace pocos años.

Asimismo, durante años, las hermanas se ocuparon también de la gestión de una editorial de la ciudad de carácter religioso y la encuadernación de libros y revistas. La educación ha formado parte también de la historia de nuestra comunidad con el encargo del colegio de primera enseñanza que sostuvo la comunidad durante un tiempo.

En la actualidad, esta actividad laboral la desarrollamos principalmente en la atención a la hospedería y los diversos oficios que requiere la vida comunitaria.

Nuestra alabanza comunitaria a Dios, diariamente, la realizamos en las celebraciones litúrgicas, en las que el canto. es un elemento esencial. En este sentido, disponemos de CDs con nuestros cantos para que todos puedan participar en esta forma de alabanza y oración en el momento que consideren oportuno: momentos de oración, trabajo, viajes, etc…