El desierto cuaresmal, camino de futuro

El desierto cuaresmal, el »a solas con Dios», es regresar a la fuente y origen de nuestra existencia personal, que no fue otro que el amor expansivo y creador de Dios. Escondernos en sus llagas de amor, dejarnos envolver en su amor llagado, de¡arnos estrechar por él, que nos cubre y nos sostiene en la vida con su palma. (confert. SALMO 138 ), es regresar a nuestra tierra natal. Especialmente en esta hora difícil que nos toca vivir.

Andar por el desierto de soledad con Dios, escuchando su voz, comiendo el maná eucarístico bajado del cielo, conducidos por su Espíritu, por su amor tan herido por nosotros, es verdaderamente andar hacia el futuro definitivo que nos espera, pues sin Dios no hay más futuro que la muerte, el olvido, la nada.

Edilio Mosteo