Introducción al capítulo XI.

En los días ordinarios, a pesar de la primacía del opus Dei sobre toda otra ocupación, el oficio nocturno se celebra con gran sobriedad. Es el domingo, día rememorativo de la resurrección del Señor, la Pascua cristiana, cuando adquiere aquél toda su amplitud.

 

Contenido del capítulo:

1

Hora de levantarse.

2-10

Composición de los nocturnos.

11-13

Casos excepcionales que conviene prever.

 

 

 

Capítulo XI. Cómo han de celebrarse las Vigilias los domingos.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

13 feb., 14 jun., 14 oct.

1Los domingos levántense más temprano para las vigilias. 2En estas vigilias se mantendrá íntegramente la misma medida; es decir, cantados seis salmos y el verso, tal como quedó dispuesto, sentados todos convenientemente y por orden en los escaños, se leen en el libro, como ya está dicho, cuatro lecciones con sus responsorios. 3Pero solamente en el cuarto responsorio dirá gloria el que lo cante; y cuando lo comience se levantarán todos con reverencia.

4Después de las lecturas seguirán por orden otros seis salmos con antífonas, como los anteriores, y el verso. 5A continuación se leen de nuevo otras cuatro lecciones con sus responsorios, de la manera como hemos dicho. 6Después se dirán tres cánticos de los libros proféticos, los que el abad determine, salmodiándose con aleluya. 7Dicho también el verso, y después de la bendición de abad, léanse otras cuatro lecturas del Nuevo Testamento de la manera ya establecida. 8Acabado el cuarto responsorio, el abad entona el himno Te deum laudamus. 9Y, al terminarse, lea el mismo abad una lectura del libro de los evangelios, estando todos de pie con respeto y reverencia. 10Cuando la concluye, respondan todos “Amén”, e inmediatamente entonará el abad el himno Te decet laus. Y, una vez dada la bendición, comienzan el oficio de laudes.

11Esta distribución de las vigilias del domingo debe mantenerse en todo tiempo, sea de invierno o de verano, 12a no ser que, ¡ojalá no ocurra!, se levanten más tarde, y en ese caso se acortarán algo las lecturas o los responsorios. 13Pero se pondrá sumo cuidado en que esto no suceda, Y, cuando así fuere, el causante de esta negligencia dará digna satisfacción a Dios en el oratorio.