Introducción al capítulo LXVI

 

Conclusión

Con el capítulo 66 da cima S.B. a la primera redacción de la Regla. El santo legislador ha tratado ya con precisión de la vida espiritual, la organización jerárquica y todo el movimiento normal de la vida del monasterio. Al concluir recuerda a los monjes que han sido segregados de la vida del mundo y que el retiro en donde viven debe protegerse contra todas las influencias malsanas del exterior. El taller donde trabaja el monje en la propia formación espiritual, ejerciendo sus oficios bajo la dirección de la obediencia, es el monasterio, que el patriarca ha concebido cerrado, teniendo a la puerta el guardián de la clausura: el portero del monasterio. Es éste un monje digno de toda veneración y al que la familia monástica le es deudora de sus servicios.

El capítulo no se limita a las disposiciones sobre el portero, sino que se extiende también al tema de la clausura en general.

Contenido del capítulo:

1-5

El portero.

6-7

El monasterio.

8

La lectura de la Regla.

 

 

Capítulo LXVI. De los porteros del monasterio.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

24 abr., 24 ago., 24 dic.

1Póngase a la puerta del monasterio un monje de edad y discreto, que sepa recibir un recado y transmitirlo, y cuya madurez no le permita andar desocupado. 2Este portero ha de tener su celda junto a la puerta, para que cuantos lleguen al monasterio se encuentren siempre con alguien que les conteste. 3En cuanto llame alguno o se escuche la voz de un pobre, responda Deo gratias o Benedic. 4Y, con toda la delicadeza que inspira el temor de Dios, cumpla prontamente el encargo con ardiente caridad. 5Si necesita alguien que le ayude, asígnenle un hermano más joven.

6Si es posible, el monasterio ha de construirse en un lugar que tenga todo lo necesario, es decir, agua, molino, huerto y los diversos oficios que se ejercitarán dentro de su recinto, 7para que los monjes no tengan necesidad de andar por fuera, pues en modo alguno les conviene a sus almas.

8Y queremos que esta regla se lea muchas veces en comunidad, para que ningún hermano pueda alegar que la ignora.