Introducción al capítulo LXIII

 

Además de establecer el lugar que debe ocupar cada monje en la comunidad, trata S.B. en este capítulo de las relaciones mutuas de caridad y honor entre los hermanos.

Contenido del capítulo:

1-9

Orden externo de la comunidad.

10-17

El alma de este orden.

18-19

Norma especial para los niños.

 

 

Capítulo LXIII. Del orden de la comunidad.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

18 abr., 18 ago., 18 dic.

1Dentro del monasterio conserve cada cual su puesto con arreglo a la fecha de su entrada en la vida monástica o según lo determine el mérito de su vida por decisión del abad. 2Mas el abad no debe perturbar a la grey que se le ha encomendado, ni nada debe predisponer injustamente, 3como si tuviera el poder para usarlo arbitrariamente. Por el contrario, deberá tener siempre muy presente que de todos sus juicios y acciones habrá de dar cuenta a Dios. 4Por tanto, cuando se acercan a recibir la paz y la comunión, cuando recitan un salmo y al colocarse en el coro, seguirán el orden asignado por el abad o el que corresponde a los hermanos. 5Y no será la edad de cada uno una norma para crear distinciones ni preferencias en la designación de los puestos, 6porque Samuel y Daniel, a pesar de que eran jóvenes, juzgaron a los ancianos. 7Por eso, exceptuando, como ya dijimos, a los que el abad haya promovido por razones superiores o haya degradado por motivos concretos, todos los demás colóquense conforme van ingresando en la vida monástica; 8así, por ejemplo, el que llegó al monasterio a la segunda hora del día, se considerará más joven que quien llegó a la primera hora, cualquiera que sea su edad o dignidad. 9Pero todos y en todo momento mantendrán a los niños en la disciplina.

 

19 abr., 19 ago., 19 dic.

10Respeten, pues, los jóvenes a los mayores y los mayores a los jóvenes. 11En el trato mutuo, a nadie se le permitirá llamar a otro simplemente por su nombre. 12Sino que los mayores llamarán hermanos a los jóvenes, y éstos darán a los mayores el título de “reverendo padre”. 13Y al abad, por considerarle como a quien hace las veces de Cristo, se le dará el nombre de señor y abad; más no por propia atribución, sino por honor y amor a Cristo. 14Lo cual él debe meditarlo y comportarse, en consecuencia, de tal manera, que se haga digno de este honor.

15Cada vez que se encuentren los hermanos, pida el más joven la bendición al mayor. 16Cuando se acerque uno de los mayores, el inferior se levantará, cediéndole su sitio para que se siente, y no se tomará la libertad de sentarse hasta que se lo indique el mayor; 17así se cumplirá lo que está escrito: “Procurad anticiparos unos a otros en las señales de honor”.

18Los niños pequeños y los adolescentes ocupen sus respectivos puestos con el debido orden en el oratorio y en el comedor. 19Y fuera de estos lugares estén siempre bajo vigilancia y disciplina hasta que lleguen a la edad de reflexión.