Introducción al capítulo LXI

 

Los monjes forasteros constituyen la última categoría especial de candidatos a vivir en el monasterio.

Contenido del capítulo:

1-4

Tiempo requerido para considerar como huésped al monje peregrino.

5-12

Incardinación a la comunidad y lugar que ocupa en ella.

13-14

Requisitos para los monjes de monasterios conocidos.

 

 

Capítulo LXI. Cómo han de ser acogidos los monjes peregrinos.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

15 abr., 15 ago., 15 dic.

 

1Si algún monje forastero que viene de una región lejana desea habitar en el monasterio, 2si le satisfacen las costumbres que en él encuentra y no perturba con sus vanas exigencias al monasterio, 3sino que simplemente se contenta con lo que halla, sea recibido por todo el tiempo que él quiera. 4Y, si hace alguna crítica o indicación razonable con una humilde caridad, medite el abad prudentemente si el Señor no le habrá enviado precisamente para eso.

5Si más adelante desea incorporarse definitivamente al monasterio, no se le rechace su deseo, ya que se pudo conocer bien su tenor de vida durante el tiempo que permaneció como huésped.

 

16 abr., 16 ago., 16 dic.

6Mas si durante su estancia se vio que es un exigente o un vicioso, no solamente tendrán que denegarle su vinculación a la comunidad monástica, 7sino que han de invitarle amablemente a que se vaya, para que no se corrompan los demás con sus desórdenes. 8Mas si, por el contrario, no merece ser despedido, no sólo ha de admitírsele como miembro de la comunidad, si él lo pide, 9sino que han de convencerle para que se quede, con el fin de que con su ejemplo edifique a los demás 10y porque en todas partes se sirve a un mismo Señor y se milita para el mismo rey. 11El abad podrá incluso asignarle un grado superior, si a su juicio lo merece. 12Y no sólo a cualquier monje, sino también a los que pertenecen al orden sacerdotal y clerical, de quienes ya hemos tratado, podrá el abad ascenderlos a un grado superior al que les corresponde por su ingreso, si cree que su vida se lo merece.

13Pero el abad nunca recibirá a un monje de otro monasterio para vivir allí sin el consentimiento de su propio abad o sin una carta de recomendación, 14porque está escrito: “No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti”.