Introducción al capítulo LX

 

Entre los candidatos especiales que llaman a la puerta del monasterio, éstos son los de más dignidad y los que merecen más respeto y honor. No por la persona, sino por el orden a que pertenecen. Un sacerdote, a pesar de la inmensa gracia recibida en el sacerdocio, puede sentir la invitación de Dios a ejercitarse en una vida de perfección, definida y concretada por una regla. S.B. prevé el caso y la posibilidad de admisión.

Contenido del capítulo:

1-7

Los sacerdotes.

8-9

Los clérigos.

 

 

Capítulo LX. De los sacerdotes que acaso quisieren vivir en el monasterio.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

14 abr., 14 ago., 14 dic.

1Si alguien del orden sacerdotal pidiera ser admitido en el monasterio, no se condescienda en seguida a su deseo. 2Pero, si persiste, a pesar de todo, en su petición, sepa que deberá observar todas las prescripciones de la regla 3y que no se le dispensará de nada, porque está escrito: “Amigo, ¿a qué has venido?” 4Sin embargo, se le concederá colocarse después del abad, bendecir y recitar las plegarias de la conclusión, pero con el permiso del abad. 5De lo contrario, nunca se atreva a hacerlo, pues ha de saber que en todo está sometido a las sanciones de la regla; y dé a todos ejemplo de mayor humildad. 6Cuando se trate de proveer algún cargo en el monasterio o de resolver otro asunto cualquiera, 7recuerde que debe ocupar el puesto que le corresponde según su ingreso en el monasterio y no el que le concedieron por respeto al sacerdocio.

8En cuanto a los clérigos, si alguno quiere incorporarse al monasterio con el mismo deseo, se les colocará en un grado intermedio, 9mas con la condición de que prometan observar la regla y perseverar.