Introducción al capítulo LVII

 

Es el último capítulo de los que tratan de la administración de la casa de Dios (31-57) y que tiene una relación más o menos directa con el mayordomo. S.B. ha hablado del trabajo. No quiere en modo alguno que los monjes trabajen únicamente para matar el tiempo y sin una finalidad utilitaria que dé un carácter serio a los quehaceres que se les asignan. Supone, por tanto, el monasterio organizado de manera que se ejerzan en él diferentes oficios y artes, aplicables a las necesidades de la casa y a su conveniente ornato, y sin que se excluyan otras orientaciones científicas y culturales, muy provechosas al monasterio y de eficaz influencia en la sociedad.

Contenido del capítulo:

1-3

La artesanía en el monasterio.

4-9

Venta de los productos del trabajo de los monjes.

 

 

Capítulo LVII. De los artífices del monasterio.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

10 abr., 10 ago., 10 dic.

 

1Si hay artesanos en el monasterio, que trabajen en su oficio con toda humildad, si el abad se lo permite. 2Pero el que se envanezca de su habilidad por creer que aporta alguna utilidad al monasterio, 3sea privado del ejercicio de su trabajo y no vuelva a realizarlo, a no ser que, después de haberse humillado, se lo ordene el abad.

4Si hay que vender las obras de estos artesanos, procuren no cometer fraude aquellos que hayan de hacer la venta. 5Recuerden siempre a Ananías y Safira, no vaya a suceder que la muerte que aquellos padecieron en sus cuerpos, 6la sufran en sus almas ellos y todos los que cometieren algún fraude con los bienes del monasterio.

7Al fijar los precios no se infiltre el vicio de la avaricia, 8antes véndase siempre un poco más barato que lo que puedan hacerlo los seglares, “para que en todo sea Dios glorificado.