Introducción al capítulo LIV

 

Las visitas de parientes u otras personas pueden exponer al monje a inobservancias de monta en materia de pobreza. Un sentimiento muy natural y humano induce fácilmente a estos visitantes, y sobre todo a los padres, a ofrecer algún obsequio a sus visitados, con peligro de que se aferren a las cosas materiales que han abandonado, o también de hacerse con títulos de propiedad que aprisionen su corazón, todo lo cual sería en perjuicio de su vida espiritual. Por su contenido, este capítulo completa los conceptos ya expresados por S.B. acerca de la obediencia y del vicio de la propiedad.

Contenido del capítulo:

1

Principio  general.

2-4

Aplicación.

5

Penas a los contraventores.

 


Capítulo LIV. Si debe el monje recibir cartas o alguna otra cosa.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

6 abr., 6 ago., 6 dic.

1Al monje no le está permitido de ninguna manera recibir, ni de sus padres, ni de cualquier otra persona, ni de entre los monjes mismos, cartas, eulogias, ni otro obsequio cualquiera, sin autorización del abad. 2Y ni aunque sean sus padres quienes le envían alguna cosa, se atreverá a recibirla sin haberlo puesto antes en conocimiento del abad. 3Pero, aun cuando disponga que se acepte, podrá el abad entregarla a quien desee. 4No se contriste por ello el hermano a quien había sido dirigida, para no dejar resquicio al diablo. 5Y el que se atreviere a proceder de otro modo, sea sometido a sanción de regla.