Introducción al capítulo LII

 

Tras de precisar S.B. los casos excepcionales (c.50-51), vuelve a la idea principal: oración y trabajo deben realizarse dentro del monasterio. Ahora bien, la obra principal, el oficio divino, debe tener un lugar propio, apto y sagrado. Un lugar donde los monjes puedan además darse a la oración en circunstancias favorables para hacerla bien y tranquilamente.

Contenido del capítulo:

1

Qué es el oratorio.

2-3

Respeto que debe tenérsele.

4-5

Obra que se debe cumplir en él.

 

 

Capítulo LII. Del oratorio del monasterio.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

3 abr., 3 ago., 3 dic.

 

1El oratorio será siempre lo que su mismo nombre significa y en él no se hará ni guardará ninguna otra cosa. 2Una vez terminada la obra de Dios, saldrán todos con gran  silencio, guardando a Dios la debida reverencia, 3para que, si algún hermano desea, quizá, orar privadamente, no se lo impida la importunidad de otro. 4Y, si en otro momento quiere orar secretamente, entre él solo y ore; no en voz alta, sino con lágrimas y efusión del corazón. 5Por consiguiente, al que no va a proceder de esta manera, no se le permita quedarse en el oratorio cuando termina la obra de Dios, como hemos dicho, para que no estorbe a los demás.