Introducción al capítulo XLVII

 

Un capítulo más que, junto con el 43 y el 45 de este mismo grupo, completa todo lo que hace referencia al oficio divino. Nunca se insistirá bastante sobre la importancia de esta obra. Para S.B. merece todas las atenciones y solicitudes, ya que a ella está totalmente vinculada la gloria que el hombre puede dar a Dios, y la perfección y santidad del monje. La materia del capítulo es más extensa de lo que anuncia el epígrafe.

Contenido del capítulo:

1

La señal para el Oficio divino.

2-4

Precisiones de disciplina.

 

 

Capítulo XLVII. Del hacer la señal para la Obra de Dios.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

27 mar., 27 jul., 26 nov.

 

1Es responsabilidad del abad que se dé a su tiempo la señal para la obra de Dios, tanto de día como de noche, o bien haciéndolo él personalmente o encargándoselo a un hermano tan diligente, que todo se realice a las horas correspondientes.

2Los salmos y antífonas se recitarán, después del abad, por aquellos que hayan sido designados y según su orden de precedencia. 3No se meterá a cantar o leer sino el que sea capaz de cumplir este oficio con edificación de los oyentes. 4Y se hará con humildad, gravedad y reverencia y por aquel a quien se lo encargue el abad.