Introducción al capítulo XLVI

 

Este capítulo hace extensivo a toda falta el principio de reparación por las culpas pequeñas e involuntarias de que se hablaba en el precedente.

Y es que, aun cuando el oficio divino reclame de una manera preeminente esta corrección, toda la vida del monje debe orientarse hacia una delicadeza de conciencia que procure contrarrestar constantemente el efecto de cualquier imperfección en el trato con las personas o cosas por medio de una satisfacción competente.

Contenido del capítulo:

1-4

Culpas exteriores.

5-6

Miserias interiores.

 

 

Capítulo XLVI. De los que faltan en cualquiera otras cosas.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

26 mar., 26 jul., 25 nov.

 

1Si alguien, mientras está trabajando en cualquier ocupación en la cocina, en la despensa, en el servicio, en la panadería, en la huerta, en un oficio personal o donde sea, comete alguna falta, 2o rompe o pierde algo, o cae en alguna otra falta, 3y no se presenta en seguida al abad y la comunidad para hacer él mismo espontáneamente una satisfacción y confesar su falta, 4si la cosa se sabe por otro, será sometido a una penitencia más severa.

5Pero, si se trata de un pecado oculto del alma, lo manifestará solamente al abad o a los ancianos espirituales, 6que son capaces de curar sus propias heridas y las ajenas, pero no descubrirlas y publicarlas.