Introducción al capítulo XLV

 

Un gran bien de la vida común es el continuo estímulo a perfeccionarse que se deriva de las exigencias mismas que fluyen de las normas establecidas para vivir en comunidad. Existe mía perfección de conjunto que requiere también un continuo progreso de perfeccionamiento en los individuos. Y, como siempre, es en el oficio divino en lo que S.B. fija primero la atención. La obra de Dios debe ser objeto de todo el respeto y no admite formas incorrectas ni negligencias de ninguna clase. Ha sido siempre proverbial en el monaquismo benedictino la exactitud y delicadeza en observar el ritual y cantos de los oficios litúrgicos.

Contenido del capítulo:

1-2

Corrección de los monjes

3

Corrección de los niños

 

 

Capítulo XLV. De los que se equivocan en el oratorio.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

25 mar., 25 jul., 24 nov.

 

1Si alguien se equivoca al recitar un salmo, un responsorio, una antífona o una lectura, si allí mismo y en presencia de todos no se humilla con una satisfacción, será sometido a un mayor castigo 2por no haber querido reparar con la humildad la falta que había cometido por negligencia. 3Los niños, por este género de faltas, serán azotados.