Introducción al capítulo XLIV

 

Al igual que en el capítulo anterior y los dos que seguirán, las normas que se dan en el presente son un complemento del código penal (23-30). Allí se hablaba de la excomunión (24-25); ahora se precisa la forma en que deben satisfacer los excomulgados. Supone el caso no de una obstinación definitiva, sino de arrepentimiento y sujeción.

Contenido del capítulo:

1-8

Satisfacciones por la excomunión mayor.

9-10

Satisfacción por la excomunión menor.

 

Capítulo XLIV. Cómo han de satisfacer los excomulgados

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

24 mar., 24 jul., 23 nov.

 

1El que haya sido excomulgado del oratorio y de la mesa común por faltas graves, a la hora en que se celebra la obra de Dios en el oratorio permanecerá postrado ante la puerta sin decir palabra, 2limitándose  a poner la cabeza pegada al suelo, echado a los pies de todos los que salen del oratorio. 3Y así lo seguirá haciendo hasta que el abad juzgue que ya ha satisfecho suficientemente.

4Y cuando el abad le ordene que debe comparecer, se arrojará a sus plantas, y luego a las de todos los monjes, para que oren por él. 5Entonces, si el abad así lo dispone, se le admitirá en el coro, en el lugar que el mismo abad determine. 6Pero no podrá recitar en el oratorio ningún salmo ni lectura o cualquier otra cosa mientras no se lo mande de nuevo el abad. 7Y en todos los oficios, al terminar la obra de Dios, se postrará en el suelo en el mismo lugar donde está; 8así hará satisfacción hasta que de nuevo le ordene el abad que cese ya en su satisfacción.

9Los que por faltas leves son excomulgados solamente de la mesa, han de satisfacer en el oratorio hasta que reciban orden del abad. 10Así lo seguirán haciendo hasta que les dé su bendición y les diga: “Bastante”.