V. Administración de la “Casa de Dios” (31-57)

 

Introducción al capítulo XL.

De la tasa de la bebida

 

 

 

Capítulo XL. De la tasa de la bebida

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

En este capítulo campea la misma discreción que en el precedente. S.B. da normas sobre la tasa de la bebida que acompaña a las comidas. Comprensión y discreción forman admirablemente en S.B. el fondo de la reglamentación de los detalles más materiales de la vida.

Contenido  del capítulo:

1-4

Disposiciones generales con relación al vino

5-9

Criterio que deberá seguirse en casos extraordinarios

 

 

19 mar., 19 jul., 18 nov.

 

1“Cada uno tiene el don particular que Dios le ha dado; unos uno, y otros otro”. 2Por eso, con cierta escrupulosidad determinamos la cantidad de alimento que los demás han de tomar. 3Sin embargo, por consideración a la flaqueza de los débiles, pensamos que es suficiente una hemina de vino al día por persona. 4Pero aquellos a quienes Dios les da fuerzas para abstenerse, piensen que tendrán una recompensa especial.

5Mas si, por las circunstancias del lugar en que viven, o por el trabajo, o por el calor del verano, se necesita algo más, lo dejamos a la discreción del superior, con tal de que jamás se dé lugar a la saciedad o a la embriaguez. 6Y, aunque leamos que el vino es totalmente impropio de monjes, porque creemos que hoy día no es posible convencerles, convengamos, al menos, en no beber hasta la saciedad, sino sobriamente, 7porque “el vino hace claudicar hasta a los más sensatos”.

8Pero si por las condiciones locales no se puede adquirir ni la cantidad indicada, sino mucho menos, o incluso absolutamente nada, bendigan a Dios porque habitan en ese lugar y no murmuren. 9Esto recomendamos ante todo: que eviten siempre la murmuración.