V. Administración de la “Casa de Dios” (31-57)

 

Introducción al capítulo XXXIV.

Es evidente la trabazón de este capítulo con el precedente. Establecida la comunidad de bienes, es decir, el perfecto comunismos cristiano, resta por resolver la dificultad que plantea la distribución de lo necesario desde el punto de vista práctico. Es el escollo donde naufragaron tantas tentativas sociales, por encastillarse en mantener una igualdad absoluta, o al menos en tal alto grado, que está en pugna con la naturaleza de las cosas. En el orden monástico, donde se posee el principio regulador de alta categoría, o sea, la vida sobrenatural, una igualdad relativa que estriba en la autoridad competente y justa ha logrado con perfección este ideal comunitario.

Contenido del capítulo

1

Principio fundamental: igualdad relativa

2-5

Aplicación práctica del principio

6-7

Condena y sanción de las murmuraciones

 

 

Capítulo XXXIV. Si todos deben recibir igualmente lo necesario.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

12 mar., 12 jul., 11 nov.

 

1Está escrito: “Se distribuía según lo que necesitaba cada uno”. 2Pero con esto no queremos decir que haya discriminación de personas, ¡no lo permita Dios!, sino consideración de las flaquezas. 3Por eso, aquel que necesite menos, dé gracias a Dios y no se entristezca; 4pero el que necesite más, humíllese por sus flaquezas y no se enorgullezca por las atenciones que le prodigan. 5 Así todos los miembros de la comunidad vivirán en paz. 6Por encima de todo es menester que no surja la desgracia de la murmuración en cualquiera de sus formas, ni de palabra, ni con gestos, por motivo alguno. 7Y, si alguien incurre en este vicio, será sometido a un castigo muy severo.