V. Administración de la “Casa de Dios” (31-57)

 

Introducción al capítulo XXXIII.

La pobreza es para san Benito una cualidad intrínseca de la vida del monje. La considera como una condición esencial para vivir una vida monástica en consonancia con el concepto tradicional que tiene del monje. La idea de abandonarlo todo por seguir a Cristo era tan consubstancial al concepto antiguo de monje, que san Benito no siente la necesidad de hacerla objeto de un voto especial.

Contenido del capítulo

1-4

Inhabilidad radical del monje para poseer

5-6

La pobreza monástica

7-8

Sanción en su inobservancia

 

 

Capítulo XXXIII. Si deben los monjes tener alguna cosa propia.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

11 mar., 11 jul., 10 nov.

 

1Hay un vicio que por encima de todo se debe arrancar de raíz en el monasterio, 2a fin de que nadie se atreva a dar o recibir cosa alguna sin autorización del abad, 3ni a poseer nada en propiedad, absolutamente nada: ni un libro, ni tablillas, ni estilete; nada absolutamente, 4puesto que ni siquiera les está permitido disponer libremente ni de su propio cuerpo ni de su propia voluntad. 5Porque todo cuanto necesiten deben esperarlo del padre del monasterio, y no pueden lícitamente poseer cosa alguna que el abad no les haya dado o permitido. 6 Sean comunes todas las cosas para todos como está escrito, y nadie diga o considere que algo es suyo.

7Y, si advierte que alguien se complace en este vicio tan detestable, sea amonestado por primera y segunda vez; 8pero, si no se enmienda, quedará sometido a corrección.