Introducción al capítulo XXX

 

San Benito ama a los niños; los admite en el monasterio porque comprende la belleza sobrenatural que encierra una vida consagrada a Dios desde la infancia; y quiere que se use con ellos de toda la consideración que merecen. No obstante, como es inevitable que cometan a menudo faltas en las formas que les son propias, no puede permitir que constituyan una perturbación para el monasterio. De ahí las sanciones que establece para cuando incurran en alguna falta

 

Contenido del capítulo:

1

Principio general.

2-3

Aplicación del principio.

 

 

Capítulo XXX. Cómo han de ser corregidos los niños en su menor edad

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

7 mar., 7 jul., 6 nov.

 

1Cada edad y cada inteligencia debe ser tratada de una manera apropiada. 2Por tanto, siempre que los niños y adolescentes, o aquellos que no llegan a comprender lo que es la excomunión, cometieren una falta, 3serán escarmentados con rigurosos ayunos o castigados con ásperos azotes para que se corrijan.