Introducción al capítulo XXII.

Una de las aplicaciones concretas del régimen de decanías es el orden que establece san Benito en lo relativo al dormitorio de los monjes. Los decanos no eran constituidos con miras a una administración temporal, sino para salvaguardar la observancia monástica. En otras palabras,, los decanos son para los monjes. Sí, pues, la permanencia de éstos en el dormitorio exige el mayor rigor en la observancia de la disciplina, fácilmente se comprende la conveniencia de la actuación de los decanos en aquel lugar de recogimiento y descanso.

Contenido del capítulo:

1-4

El dormitorio.

5-8

Conducta en el dormitorio.

 

 

Capítulo XXII. Cómo han de dormir los monjes.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre

 

27 (ó 28) feb., 29 jun., 29 oct.

 

1Cada monje tendrá su propio lecho para dormir. 2Según el criterio de su abad, recibirán todo lo necesario para la cama en consonancia con su género de vida.

3En la medida de los posible, dormirán todos juntos en un mismo lugar; pero si por ser muchos resulta imposible, dormirán en grupos de diez o de veinte, con ancianos que velen solícitos sobre ellos. 4Hasta el amanecer deberá arder continuamente una lámpara en la estancia.

5Duerman vestidos y ceñidos con cintos o cuerdas, de manera que mientras descansan no tengan consigo los cuchillos, para que no se hieran entre sueños. 6Y también con el fin de que los monjes estén siempre listos para levantarse; así, cuando se dé la señal, se pondrán en pie sin tardanza y deprisa para acudir a la obra de Dios, adelantándose unos a otros, pero con mucha gravedad y modestia. 7Los hermanos más jóvenes no tengan contiguas sus camas, sino entreveradas con las de los mayores. 8Al levantarse para la obra de Dios, se avisarán discretamente unos a otros, para que los somnolientos no puedan excusarse.