Introducción al capítulo XIII.

Contenido del capítulo:

1-11

Composición de las Laudes en los días feriales.

12-14

La oración dominical.

 

 

 

Capítulo XIII. Cómo han de celebrarse las Laudes en días feriales.

Comentario espiritual sobre la Regla de san Benito por Denis Huerre 

 

15 feb., 16 Jun., 16 oct.

 

1Los días entre semana, en cambio, el oficio de laudes se celebra de la siguiente manera: 2se dice sin antífona, como los domingos, el salmo 66, a ritmo un poco lento con el fin de que lleguen todos para el salmo 50, que se dirá con antífona. 3Y después otros dos salmos, según costumbre; esto es, 4el lunes, el 5 y el 35; 5el martes, el 42 y el 56; 6el miércoles, el 63 y el 64; 7el jueves, el 87 y el 89; 8el viernes, el 75 y el 91; 9el sábado, el 142 y el cántico del Deuteronomio, que se partirá con dos glorias. 10Y los demás días de la semana debe decirse un cántico de los profetas, en cada día el suyo, como salmodia de la Iglesia romana. 11A continuación se dicen los Laudate; luego, de memoria, una lectura del Apóstol, el responsorio, el himno ambrosiano, el verso, el cántico evangélico, la letanía, y así termina el oficio.

 

16 feb.; 17 jun.; 17 oct.

12Nunca deben terminarse las celebraciones de laudes y vísperas sin que al final recite el superior íntegramente la oración que nos enseñó el Señor, en voz alta, para que todos la puedan oír, a causa de las espinas de las discordias que suelen surgir, 13con el fin de que, amonestados por  el compromiso a que obliga esta oración cuando decimos: “Perdónanos así como nosotros perdonamos”, se purifiquen de ese vicio. 14Pero en las demás celebraciones solamente se dirá en alta voz la última parte de la oración, para que todos respondan:“Mas líbranos del mal”.