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Tú eres un Dios escondido

Carta de adviento 2013

Queridos amigos:

L

a proximidad del Adviento me anima, un año más, a poner por escrito algunas reflexiones y a enviároslas en una carta, que algunos esperáis,  y sé que la leéis detenidamente y la releéis, en algún momento de sosiego, en un rincón apacible de la casa. Éstas son mis palabras para este Adviento 2013. No son ciertamente el oráculo de Delfos, pero son palabras sencillas de fe y de esperanza que Dios me regala, tan generoso y con tanta misericordia, para poder conducirme por este mundo confuso y bello, con  este corazón mío siempre en estado de purificación, de restauración.

Muchos son los hombres  y  las mujeres que viven muy volcados sobre si mismos; pendientes de sus bienes o de sus placeres,  de su salud o de su imagen personal, social, eclesial; queriendo prolongar tragicómicamente los días de su juventud o de trepar desesperadamente peldaños de prestigio o de poder. Sus vidas son, tantas veces, prometeicas, fatigosas, narcisistas, adolescentes, y pienso que infelices en el fondo.

Pero hay también hombres y mujeres que guardan su corazón de tantos peligros y engaños que nos acechan, y que buscan la felicidad, la plenitud, la armonía por otros caminos, como el hombre feliz del salmo 1. Son aquellos a quienes la misericordia de Dios, en su misterioso designio, les ha puesto la mano encima de su hombro, les ha tocado con el dedo, con “mano blanda y toque delicado” que diría Juan de la Cruz. Son aquellos afortunados que conocen y viven el adviento de Dios.

+Dios viene escondido

S

ujeto: Dios; verbo: viene. El agente, el protagonista de la acción de venir, el que toma la iniciativa de venir, el que viene, es Dios, hasta tal punto que precisamente esta acción de venir define tanto la identidad divina que constituye uno de sus nombres: “Dice el Señor. El Todopoderoso: Yo soy el Alfa y la Omega. Aquel que es, el que era y el que viene(APOCALIPSIS I, 8). El tiempo en que se realiza la acción verbal, la acción de venir, es el presente. La iniciativa siempre ha sido y es de Dios. Siempre y en todo. El hombre, a veces, se entera, lo reconoce, se da cuenta. El hombre a veces reacciona, a veces se despista entre las cosas, a veces se olvida, a veces se aturde con lo que le emociona, o se esconde para no ver, al oír el rumor de sus pasos en el jardín.

+¡Bendito el que viene!

C

ada año, la Iglesia madre y maestra comienza su curso litúrgico, su año, su tiempo, iniciándonos una y otra vez en los misterios del Adviento; para grabar bien en nuestra conciencia la iniciativa absoluta de Dios en todo. Adventus Domini, Venida del Señor. Todo comienza en Dios, todo se encamina hacia Él, suyo es el tiempo, el ayer, el hoy, el futuro. Él ha venido, viene y vendrá.

 

 

 

 

En el inmenso gozo del Adviento 2013 de nuestro Señor Jesucristo