Cap. 72 RB y el Evangelio

P. Agustín Apaolaza o.s.b.

 

 

Varias veces hemos reflexionado juntos sobre la Regla de S. Benito. Recordáis: Hacia S. Benito; desde S. Benito al Padre; desde S. Benito al mundo: En todos estos casos, leíamos la Regla de S. Benito y los Diálogos, y sacábamos alguna enseñanza. Hoy también quisiera hablaros de la Regla de S. Benito, pero en otra dirección, otro método. Vamos a intentar ver algunos ejemplos cómo la RB nos remite al Evangelio, nos orienta hacia el Evangelio, a la Biblia. Es como una señal que encontramos en la carretera que nos dice: "Al Santuario del Puy, al monasterio de S. Benito". La RB no es sólo un libro de espiritualidad, además nos indica que vayamos al Evangelio, para encontrarnos con Cristo y su mensaje. Me limito a algunos ejemplos tomados del Cap 72, que es como el testamento espiritual de S. Benito, escrito después de una larga experiencia de vida monástica.

 

1. Hay un celo amargo, malo, que separa de Dios (72,1).

Algunos casos a donde nos remite:

- El caso del hijo mayor de la parábola del hijo pródigo: "El se enfadó y no quería entrar. Dijo al padre: Hace ya muchos años que te sirvo sin obedecer jamás tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos" (Lc 15,28-29).

- Los fariseos aparecen animados a lo largo de todos los textos de los Evangelios, animados por el mal celo. El texto de S. Benito nos remite a este mundo de los fariseos: "Los fariseos dijeron a Jesús: ¿Te das cuenta de que tus discípulos hacen algo que no está permitido el sábado?" (Mt 12,2).

Se pueden multiplicar los ejemplos, pero estos dos son suficientes para darnos cuenta cómo la RB nos invita a leer el Evangelio y a aclarar cómo hay que entender el celo malo: es siempre un repliegue sobre uno mismo, es una defensa de propios intereses.

 

2. Hay también un celo bueno, que aleja de los vicios y conduce a Dios y a la vida eterna (72,2).

Este celo aparece en la Biblia. Es la actitud de los que colaboran en el cumplimiento de los planes de Dios, y tienen una disponibilidad grande para ayudar a los demás. Supone dejar lo propio, a veces con una renuncia al yo.

- Este celo bueno lo vemos en María, que dice sí a los planes de Dios, y se pone en camino para visitar a su prima Isabel. "María se puso en camino, y se fue a prisa a la montaña, a una ciudad de Judá" (Lc 1,39).

- Este celo bueno lo vemos también en S. José: cada vez que le habla Dios y ve su voluntad, José se levanta: "José se levantó, tomó al niño y a su madre, y partió hacia Egipto" (Mt 2,14).

- Otro personaje que ha vivido este celo bueno es Juan Bautista: toda su vida realizando la voluntad de Dios: "El debe ser cada vez más importante; yo, en cambio, menos" (Jn 3,30).

- Y no digamos de Jesús, que toda su vida ha vivido volcado hacia el Padre y a los hombres: "Jesús recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas. Anunciaba la buena noticia del Reino y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo" (Mt 4,23).

Aquí vemos cómo S. Benito cuando escribió el Cap 72 tenía ante los ojos todo este conjunto del Evangelio: personas que han vivido el buen celo. S. Benito nos invita a caminar hacia el Evangelio. Todo lo que dice a continuación en el Cap. 72, es concreción y vivencia de este celo bueno.

 

3. Anticípense a honrar unos a otros (72,4).

Este versículo es el resumen de la enseñanza de S. Benito sobre la humildad, y contiene la invitación a seguir a Cristo:

- "El que quiera ser importante entre vosotros, sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero, sea vuestro esclavo. De la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y dar su vida en rescate por todos" (Mt 20,26-28).

- En el contexto de la institución de la Eucaristía, Jesús nos ha dado el ejemplo de esta actitud de humildad, de honor y de servicialidad en el lavatorio de los pies: "Jesús se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó la toalla y se la ciñó. Después echó agua en la palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba en la cintura" (Jn 13,4-5).

- "Después de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a sentarse en la mesa y dijo a los discípulos: ¿Comprendéis lo que acabo de hacer con vosotros? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y tenéis razón, porque efectivamente lo soy. Pues bien, si yo, que soy Maestro y Señor, os he lavado los pies, vosotros debéis hacer lo mismo unos con otros. Os he dado ejemplo, para que hagáis lo que yo he hecho con vosotros" (Jn 13,12-15).

- Habría que leer todavía otro texto de S. Juan: "Os doy un mandamiento nuevo: amaos los unos a los otros como yo os he amado " (Jn 13,34). Aquí también S. Benito nos invita a leer el Evangelio de Jesús y empaparnos de su mensaje.

 

4. Que se soporten con la mayor paciencia sus debilidades físicas como morales (72,5).

Es la vivencia del nuevo mandamiento del amor:

-"Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo que no hagáis frente al que os hace mal. Al contrario, a quien te abofetee en la mejilla derecha, préstale también la otra... Habéis oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo, Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. De este modo, seréis dignos hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos" (Mt 5,38-39.43-45).

- Es una paciencia que nos invita a soportar todo: "El amor es paciente y bondadoso: todo lo excusa, todo lo cree" (1 Cor 13.4.7).

- Esta paciencia nos lleva a perdonar: "Si vosotros perdonáis a los demás sus culpas, también, os perdonará vuestro Padre celestial. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará nuestras culpas" (Mt 6,14-15).

- Somos invitados a mirar a nosotros mismos antes de condenar a los demás: "¿Cómo es que ves la mota en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que hay en el tuyo?... Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver para sacar la mota del ojo de tu hermano" (Mt 7,3.5).

 

5. Que se obedezcan a porfía unos a otros (72,6)

El monje/a que está animado por el buen celo, para poder llegar a honrar a los hermanas/os, es invitado a satisfacer los deseos de los demás. Es una manera de renunciar al propio yo y a los propios deseos. S. Benito tiene un capítulo dedicado a esta obediencia (71).

- Un caso de esta obediencia lo tenemos en Juan bautista con Jesús que ha venido al Jordán para ser bautizado: "Entonces llegó desde Galilea al Jordán y se dirigió a Juan para que le bautizase. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: Soy yo el que necesito que tú me bautices, y eres tú el que vienes a mí. Jesús le respondió: Deja eso ahora, pues conviene que cumplamos lo que Dios ha dispuesto" (Mt 3,13-15).

- Esta obediencia mutua se manifiesta a veces en una servicialidad recíproca pronta y cordial, como ha enseñado Jesús con su palabra y su vida: "Entre vosotros, el más importante ha de ser como el menor, y el que manda como el que sirve... Yo estoy entre vosotros como el que sirve" (Lc 22,26-27).

 

6. Que nadie busque lo que le parezca útil para sí, sino más bien lo que lo sea para los otros (72,7).

Aquí tenemos la regla de oro del Evangelio, que S. Benito nos invita a practicar.

- Nos invita al leer Mt 7,12: "Tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros, porque en esto consisten la ley y los profetas". - La exigencia del amor mutuo viene del amor gratuito de Cristo: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado" (Jn 13,34).

- Un buen ejemplo del olvido de sí mismo en bien de los demás , lo tenemos en el caso de la viuda del Evangelio: " Os digo que esta viuda pobre ha echado en el cofre más que todos los demás. Pues todos hanCuadro de texto: ,J' echado lo que les sobraba; ella, en cambio, ha echado lo que necesitaba, todo lo que tenía para vivir" (Mc 12,43-44).

 

7. Que practiquen desinteresadamente la caridad fraterna (72,8).

Es una invitación a amar gratuitamente, algo parecido al versículo anterior, sin esperar nada en recompensa. Nos remite a la enseñanza del sermón de la montaña:

-Si amáis a los que os aman ¿Qué recompensa mereceréis? ¿No hacen también eso los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos ¿qué hacéis de más? ¿No hacen lo mismo los paganos? (Mt 5,46-47).

-"Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, hermanos, parientes o vecinos; no sea que ellos a su vez te inviten a ti, y con ello quedes ya pagado" (Lc 14,12).

- "Gratis lo recibisteis, dadlo gratis" (Mt 10,8).

- Otro ejemplo de caridad desinteresada podría ser el ejemplo del samaritano, un servicio al enfermo sin buscar nada en recompensa (Lc 10,29-37).

 

8. Que teman a Dios con amor (72,9).

Aquí el buen celo se refiere a la relación con Dios. La expresa con dos palabras: "temor" y "amor". Este gesto aparece muchas veces en los Evangelios. Por ejemplo:

- Los reyes magos: "Entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y lo adoraron postrados en tierra" (Mt 2,11).

- Este temor reverencial aparece con frecuencia cuando Jesús realiza algún milagro: "Entonces se acercó a Jesús un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme" (Mt 8,2).

- Jesús enseña a sus discípulos un temor reverencial para con Dios: "No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden quitar la vida; temed más bien al que puede destruir al hombre entero en el fuego eterno" (Mt 10,28).

- Otro ejemplo del temor impregnado del amor, tenemos en el gesto de la mujer pecadora que se acerca a Jesús: "Se puso detrás de Jesús, junto a sus pies, y llorando comenzó a bañar con sus lágrimas los pies de Jesús y a enjugarlos con los cabellos de la cabeza" (Lc 7,38)

 

9. Que amen a su Abad con afecto sincero y humilde (72,10).

Estos dos adjetivos "sincero" y "humilde" son importantes, y hablan de la calidad del amor para con el Abad. Jesús recomienda esta misma actitud contra la hipocresía y la adulación:

- "No hagáis el bien para que os vean los hombres, porque entonces vuestro Padre celestial no os recompensará" (Mt 6,1).

- S. Pablo recomienda a los cristianos: "Que vuestro amor no sea una farsa" (Rom 12,9).

- La pregunta de Jesús a Simón: "Me amas más que éstos" (Jn 21,15).

 

  1. Que no antepongan absolutamente nada a Cristo (72,11).

Es la motivación fundamental de toda la vida monástica. El monje/a entra en el monasterio para seguir a Cristo, para escuchar y cumplir su palabra. Esta frase de S. Benito nos pone mirando a muchos textos del Evangelio. Ejemplos:

- "Si alguno quiere venir conmigo y no está dispuesto a renunciar a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, hermanos y hermanas , e incluso a sí mismo, no puede ser digno de mí" (Lc 14,26).

- María escoge lo mejor. El amor preferencial a Jesús: "María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará" (Lc 10,42).

 

  1. El cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna (72,11).

Al comienzo del cap. 72 (v.2), S. Benito pone como objetivo del buen celo la vida eterna: "Hay también un celo bueno, que aleja de los vicios y conduce a Dios y a la vida eterna". Pero ahora nos recuerda que a pesar de recorrer ese camino del buen celo a lo largo de toda la vida monástica, no podemos llegar a la vida eterna por nuestras fuerzas: es Cristo el que nos tiene que conducir, además, en comunidad.

- Para ello, es necesario poner toda nuestra confianza en Cristo. "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día" (Jn 6,54).

- "Padre, yo deseo que todos estos que me has dado puedan estar conmigo donde esté yo" (Jn 17, 24).

 

Conclusión

1. Es un método un poco original, pero creo que nos puede ayudar para dirigirnos hacia el Evangelio y la Biblia. Es como una señal en el camino de nuestra vida que nos dice que vayamos a los Evangelios, que miremos a los Evangelios. Con los ejemplos que hemos dado creo que se puede constatar que la RB nos conduce al Evangelio y nos permite dejarnos transformar por él: hacernos personas evangélicas. De esta manera, la RB nos conduce a participar en el misterio pascual de Cristo.

2. En estos versículos (72,3-11) podemos descubrir lo que S. Benito entiende por la expresión "buen celo" (v .2).Es la concreción del deseo de servir a Dios y de entregarse a los hermanos en la vida de cada día.

3. En este capítulo S. Benito no tiene ninguna cita del la Biblia, pero supone muchos textos que nosotros podemos leer con calma y aplicarlos a nuestra vida. Habría que leer aquí dos textos de la RB:

- "Ceñidos, pues, nuestros lomos con la fe y la observancia de las buenas obras, tomando por guía el Evangelio, sigamos sus caminos, para que merezcamos ver a Aquel que nos ha llamó a su reino" (Prol 21).

- "En efecto, ¿qué página o qué palabra de autoridad divina, del Antiguo o Nuevo Testamento, no es norma rectísima para la vida humana" (73,3). Estos dos textos nos dicen que S. Benito no pretendía otra cosa que ver a sus monjes orientar su vida a la luz de enseñanza divina.