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todos los días de mi vida

retiro de marzo

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s t a t i o

Statio, stop, párate…Date cuenta: Estamos en la cuaresma, en los cuarenta días antes de la Pascua 2014. No es una cuaresma más, es la única cuaresma de la que disponemos para regresar al Dios Crucificado, Resucitado, Entregado…para volver a nuestras raíces, a la casa paterna…para abandonar la intemperie y entrar en la intimidad de su amor, de su Alianza nueva y eterna. Son días esenciales, días de gracia, días de fuertes trabajos de amor.

Cuarenta días con sus cuarenta noches, que el Señor, nuestro Dios, anda caminando con nosotros, cuarenta días conduciéndonos, cuarenta días sosteniéndonos, cuarenta días animándonos, alentándonos, hablándonos al oído del corazón. Date cuenta de “este momento”. Para tus rutinas. Escucha.

Ven, Espíritu Santo…Ven…Visítanos… Llénanos…Mira el vacío, si Tú nos faltas por dentro.

l e c t i o

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida

 y habitaré en la casa del Señor

 por años sin término

 

(SALMO  XXII)

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m e d i t a t i o

+ Los días de tu vida ya van siendo muchos, y la gran parte de ellos son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan (SALMO LXXXIX, 10). Fatiga inútil porque, si Yo no te construyo, en vano te levantas todos los días; si Yo no te guardo, en vano andas vigilante y reflexivo (confert: SALMO XXVI, 1). Pero Yo soy tu amigo, tú eres mi amigo (confert: JUAN XV, 15) y Yo velo tu sueño y te nutro mientras duermes (confert: SALMO XXVI, 2) y te renuevo interiormente sin que me molestes, sin que te enteres. Mientras duermes, Yo te sigo amando, cuidando y sirviendo, porque Yo te quiero con amor eterno  (ISAÍASLIV, 8). Mi bondad y mi eterna misericordia te acompañan en todas tus sendas, todos los días y todas las noches de tu vida.

+ Cuando eres bueno y obras el bien. Mi bondad te acompaña; cuando obras el mal, que llevas en tu corazón y te contamina, te mancha, te hace impuro, entonces te acompaña mi misericordia (confert: MARCOS VII, 21-23).  En lo bueno y en lo malo, Yo estoy contigo todos los días de tu vida, porque estamos unidos en la alianza del Espíritu Santo…y Yo soy fiel (confert: IIª TIMOTEO II, 13). No temas, nada temas, soy Yo, estoy siempre contigo, todas tus sendas me son familiares (confert: SALMO X, 00). Dominus tecum, estoy contigo. Y estad seguros que Yo estaré con vosotros día tras día, hasta el fin del mundo ( MATEO XXVIII, 20).

+ Tu percepción del tiempo, de los días de tu vida, no coincide con la mía. Para Mí, un día es como mil años y mil años son como un día (Iª PEDRO III, 8), pues mil años a mis ojos son un ayer que pasó, una vigilia en la noche (confert: SALMO XC, 4). El amor es así: no se aburre ni se cansa en mil años, y en un solo día, en un solo instante, se pueden llenar todos los abismos del corazón

+ Mi pequeño y amado discípulo, Yo te he acompañado, he estado a tu lado, contigo y en ti, todos los días de tu vida, con bondad, con misericordia. Yo soy tu buen pastor, que doy la vida por ti (confert: JUAN  X, 11). Aunque tú no hayas sabido estar conmigo, Yo siempre estoy contigo. Todas las cuaresmas de tu vida he estado contigo, también cuando eras niño y no entendías… Yo le he pedido al Padre este deseo mío que tú conoces: Padre, deseo que los que tú me has dado estén conmigo allí donde Yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo (JUAN XV,  24). Le he pedido “estar juntos, estar conmigo”, porque el amor desea estar juntos, no unas horas solamente, el tiempo formal de la oración, sino el día entero, y mil años, siempre…

+ ¿Crees esto, te crees este deseo mío?  Te estoy mostrando que deseo tu compañía, que deseo que andes y estés conmigo, donde Yo esté…te estoy pidiendo de beber… te estoy desvelando, revelando, mi sed de ti, de todos los días de tu vida… El que te ama es como un corzo, un cervatillo (confert: CANTAR II, 9) que busca sediento corrientes de agua (confert: SALMO XLI, 2)…Así te busco a ti, así te busca tu Dios…¿Te crees esto?

+ El primer motivo de mi llamada,  de la vocación que hice y hago sobre ti, es para que estés conmigo todos los días de tu vida (confert: MARCOS III, 14). Después para la misión que te encomendé, capacitándote con el don y los carismas del Espíritu Santo. Sin intimidad conmigo, con tu Maestro y Señor (confert: JUAN XIII, 13), la misión se reduce a función y tú a funcionario. Pero lo primero y fundamental es estar conmigo, como Yo estoy contigo con la bondad y la misericordia de mi amor, un amor que vence el tiempo y todos sus errores y mudanzas.

+ Una vez más te lo declaro: Yo lo quiero todo de ti. No quiero mucho, lo quiero todo, lo bueno y lo malo, el trigo limpio de tu vida y la cizaña de tus faltas y pecados… Cuando te encuentro caído, herido, perdido…me alegro mucho de encontrarte y poder ayudarte, y te cargo muy contento sobre mis hombros (confert: LUCAS XV, 5), porque soy tu pastor y dejo las noventa y nueve para atenderte a ti, personalmente a ti, porque tu vida es única y distinta; la vida de cada hombre, de cada mujer, es única y distinta. Lo que me importa es “cada uno” (confert: SALMO X, 00), lo que me importa es que eres tú…Y sólo tú eres tú. Las personas no son objetos intercambiables. Cada uno es único para Mí, para Dios…Pero ¿te crees este amor mío tan particular que tengo por ti?

+ Sólo tenemos un día, el hoy, y éste nos ha sido dado, porque nada tenemos en propiedad. No disponemos del tiempo, es del Señor:

Jesucristo Ayer y Hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega,

suyo es el tiempo y la eternidad.

 

(VIGILIA PASCUAL, Bendición del Cirio)

 

o r a t i o

1 El Señor es mi pastor; nada me falta.

2 Me hace descansar en verdes pastos, me guíaa arroyos de tranquilas aguas,

3 me da nuevas fuerzas  y  me lleva por caminos rectoshaciendo honor a su nombre.

4 Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno,

porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu cayado me inspiran confianza.

Me has preparado un banquete  ante los ojos de mis enemigos;

has vertido perfume sobre mi cabeza y has llenado mi copa a rebosar.

Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días,

y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.

 

 (SALMO XXII)


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c o n t e m p l a t i o

 

Déjate llevar, déjate conducir por el deseo de Dios, que ha encendido en ti el mismo Espíritu Santo, Paráclito nuestro. Nadie puede venir a mí si mi Padre no lo atrae (JUAN VI)

No te hacen falta palabras, sólo deseo de este Dios, de este Amor incomparable, divino, eterno, firme como los montes, que abarca todos los días de tu vida, por siempre.

Cierra los ojos como para que nada te distraiga de sus ojos, de su mirada sobre ti, de su presencia… y ama humildemente, silenciosamente, ama a Quien te ama eternamente, antes de que nacieras, antes de crear el mundo…Ámale tú sin palabras, sólo con la mirada del corazón, todo el tiempo que puedas.